martes, 21 de octubre de 2008

Cómo evitar el consumo de aguas embotelladas. Ideas y propuestas

RENE:

El oxígeno que pierde el agua hervida (y que además ayuda a la flora intestinal) es recuperado inmediatamente después de que el agua (recién hervida) se pone en contacto con el aire atmosférico.

El agua filtrada quita impurezas, pero no las bacterias. El agua filtrada pierde impurezas de gran tamaño no disueltas, pero no pierde sales y minerales disueltos (una buena parte de ellos, necesarios para la salud). No es recomendable ingerir agua 'destilada' totalmente libre de sales y minerales disueltos. El agua no debe contener disuelta sustancias químicas dañinas (muchos de ellos 'soltados' procedentes de los envases de plástico del agua embotellada). Si el agua filtrada está, además, hervida (o pasteurizada), esta quedará también libre de organismos patógenos.

Sin embargo, no es la única alternativa que tenemos a la mano: ¿Qué tal si usamos para beber el agua que sale del grifo del agua caliente -claro, antes de que salga caliente o después de que esta se enfríe y repose un rato para recuperar el oxígeno que perdió? Esta agua, disponible en la mayoría de nuestros hogares, ha sido ya hervida y/o perfectamente pasteurizada durante varias horas en el 'boiler' de la casa.


ADRIANA:

Entonces ¿sólo con un buen filtro y la ancestral hervida de 5 minutos, podemos todos recuperar la confianza de antaño en el agua que sale del grifo? Desconfianza que los gobiernos nos han inculcado para favorecer la privatización del agua potable y el éxito de las refresqueras. Hagámoslo y liberémonos de la dependencia de la botella de agua comercializada. ¿Que tipo de filtro es el adecuado? Los hay con químicos, con rayos ultravioletas, con piedras, etc.


RENE:

Eso del filtro es solo una precaución adicional (para que no sientas cuerpos extraños en la boca a la hora de tomar agua) Un agua sin sustancias químicas tóxicas disueltas, no tiene por qué hacer daño. Con el solo hecho de hervirla o pasteurizarla, con eso se eliminan todos los organismos microscópicos patógenos y se mata a cualquier organismo macroscópico (del tamaño que sea) que esté presente en el agua. Si no quieres probar la 'proteína' animal que acompaña a veces al agua, entonces hay que filtrarla (hasta con un cedazo). Si no quieres sentir el polvo o los carbonatos propios del agua, convendría ponerle algún 'ablandador' para disminuir su dureza y decantarla. Si no tienes problema con ello, muchos de esos carbonatos (de calcio) son hasta benéficos para los huesos.

En mi pueblo tomábamos agua directamente del agua que corría en el canal que pasa por el pueblo (antes que se contaminara con los herbicidas e insecticidas que trajeron consigo la "revolución verde" de Norman Bourlang allá en el Valle del Yaqui). Cuando el agua estaba muy 'rebotada', la vaciábamos primero en filtros de piedra y la recogíamos en ollas de barro que la conservaban fresca, y la tomábamos incluso sin hervir y, que yo recuerde, nunca tuvimos ningún problema (te puedo asegurar que mis problemas y carencias no se deben al agua que tomaba)

Se recomienda hervir el agua (100ªC) durante al menos 15 minutos -no solo 5 minutos- o calentarla a temperaturas menores pero durante un mayor tiempo - el pasteurizado se logra a temperaturas de 60 a 70ªC pero durante un tiempo más largo -quizas una media hora.

El 'boiler' de las casas calienta el agua hasta una temperatura de 50 a 60ªC (por eso la tenemos que 'campechanear' con agua fría para poder bañarnos y no acabar siendo nosotros los 'pasteurizados'. El cuerpo del 'boiler' es un 'termo' que conserva caliente (a esa temperatura), el agua durante un buen número de horas. Cuando utilizamos esa agua para bañarnos o lavarnos las manos, etc., el 'termostato' del boiler hace que salga y se encienda el gas que volverá a llevar el agua sustituta a la temperatura deseada. Así, siempre tendremos una fuente casi inagotable (y a mucho menos de a 5 pesos el litro) de agua pasteurizada para llenar, las veces que quieran, algún recipiente (de vidrio o barro) de donde tomaremos el agua necesaria para nuestros alimentos.

Como ves, eso del agua embotellada es solo una costumbre muy 'chic' que nos han 'vendido' los medios de comunicación y la propaganda capitalista (apoyada, como tu dices, por algunos gobiernos irresponsables). Y ni siquiera tenemos que hervirla, con solo abrir el grifo (del agua caliente) tenemos el agua en que podemos confiar y en la cantidad que queramos. Te imaginas la cantidad de dinero que nos podrían ahorrar los citadinos -y hasta un montón de pueblerinos imitadores- que se gastan de 5 a 10 pesos diarios (échale unos -por lo bajito- 5 millones de mexicanos gastándose diariamente esa cantidad, nos dán entre 25 y 50 millones ¡diarios!, gastados estúpidamente).


ADRIANA:

Hace algunos meses compramos unos guajes para llevar agua de casa a donde vayamos, y así prescindir de la botella comercial de pet. El agua en el guaje le da un sabor exquisito y fresco, por lo cual invito a mis compañeros a llevar su "contenedor natural" a donde vayan, con agua hervida o pasteurizada en casa, incluso puede ser te, o de sabores como la jamaica o tamarindo. Con el ejemplo, quizás la gente comience a preguntar, interesarse y cambiar sus hábitos inculcados por la mercadotecnia y podamos ayudarlos a retomar la confianza en el agua que sale del grifo.


MIGUEL:

Ciertamente existen zonas de la ciudad de México que tienen agua de mala calidad, como es el caso de Ixtapalapa, sin embargo, el agua entubada de esta ciudad fue famosa por su sabor y magnífica calidad hasta la llegada del agua embotellada; hasta los años 90 la consumimos alegremente sin miedo alguno, cuando menos en las colonias centrales del DF; no obstante, todavía en un seminario sobre la calidad del agua en 2005 al que asistí, uno de los químicos con mayor conocimiento de la calidad del agua en México, comentó que en los general, el agua entubada de la Ciudad de México seguía siendo la de mayor calidad en México.
Ha sido la mercadotecnia y la publicidad que medra principalmente con los miedos y melindres de la clase media, la que ha impulsado este nefasto proceso de crear mucha desconfianza por el agua entubada y preferir el consumo de agua embotellada, con el fin de que los gobiernos abandonen el cuidado de la calidad del agua entubada. Además, lanzaron una aberrante campaña publicitaria para asociar el consumo del agua embotellada con la juventud y el consumo en exceso: dos litros diarios, con la salud; todo esto ciencia transnacional, tan mentirosa como Bush o la Monsanto.
Uno de los mayores enemigos del Descrecimiento es la infame actividad de la mercatotecnia y la publicidad, enemigos mortales de la ecología y la cultura y desde luego de la calidad del agua.
Urge denunciar al sanitarismo academico, empresarial y gubernamental.

RENE:
Siempre es posible y conveniente darles una buena lavada y desinfectada a las cisternas y tinacos (hay gente que se dedica a eso). Muy bien se podrían organizar todos los inquilinos del edificio algún fín de semana para realizar esta actividad.
De cualquier manera, el Gobierno del Distrito Federal, ha tenido y estoy seguro que actualmente también, un programa de monitoreo de la calidad del agua en toda la ciudad. Las plantas de agua potable que tratan el agua que recibimos todos los chilangos (incluidos los de Iztapalapa), están constantemente buscando garantizar la inocuidad y la no precencia de organismos patógenos en el agua potable que ingerimos (hay un programa de clorinación muy efectivo, aunque algunas veces exagerado -vale más que 'sosobre' y no que 'fafalte' dicen-; por eso algunas veces olemos ese fuerte olor a cloro. Afortunadamente, el cloro tiene la propiedad de evaporarse en un corto tiempo y, después de matar a todos los organismos patógenos, deja el agua sin olor y sin sabor.
El agua de Iztapalapa aparece muy a menudo de un color como de "agua de tamarindo" que no se quita ni dejándola sedimentar. Yo creo que se debe a residuos ferrosos procedentes de las fuentes subterraneas y que permanecen disueltos (de manera coloidal) en el agua que recibimos. Con solo verificar que esos materiales disueltos no se deben a metales pesados (plomo, mercurio, cadmio, etcétera) y que el color residual no se debe a sustancias químicas tóxicas, ya vamos 'de gane'. Si los residuos son ferrosos, por ejemplo, los habitantes de Iztapalapa se estarían previniendo de una buena anemia. Todo esto lo podrían verificar, sin ninguna dificultad, los técnicos de la Comisión de Agua Potable del GDF (ellos tienen muy buenos laboratorios y siempre podrían contar, en caso de requerirla, con la colaboración de la UAM, la UNAM o del IPN). Si los inquilinos de su edificio se deciden a solicitar esta verificación, le harían un gran bien no solo a los habitantes de Iztapalapa sino de toda la Ciudad de México.
Si, además, nos acostumbramos a consumir el agua procedente del grifo del agua caliente, pues estaremos en mucho mejores condiciones.

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