jueves, 25 de septiembre de 2008

la brutal extracción de agua del subsuelo está generando una catástrofe..... y ahora que venga la lines 12 por Tlahuac y demás, pues imagínense...

Y si seguimos pavimentando y deforestando las zonas de recarga, cada vez menos agua podrá llegar a los mantos acuiferos del subsuelo.
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5 razones para entender una catástrofe
Ciudadanos en Red
24 de septiembre de 2008

Gran parte de los problemas sufridos por la ciudad de México se deben a la manera en que se abastece de agua. En efecto, el 72% del agua consumida en el área metropolitana es obtenida del subsuelo del Valle de México a través de pozos profundos, los cuales proveen 52,2 metros cúbicos por segundo, o si se prefiere, 4.510 millones de litros al día para el uso de los 19.9 millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México. El restante 28% es suministrado por el sistema Cutzamala (18%), el sistema Lerma (8%) y por pequeños escurrimientos superficiales locales (2%). Esta es una situación bastante única, porque prácticamente ninguna otra megalópolis en el mundo obtiene tan alto porcentaje de sus recursos hídricos desde el subsuelo.

Esto no sería tanto problema de no ser por el hecho de que el acuífero es incapaz de recargar toda el agua que es extraída de él. Así, se calcula que en la actualidad la extracción de agua en el Valle de México excede en más del 50% lo que éste es capaz de recargar. En otras palabras, se está gastando mucho más de lo que la naturaleza puede producir, y este no es un problema que se vaya a expresar en muchos años más o cuyos efectos sean difícilmente perceptibles por la población. No. Las desastrosas consecuencias de esta sobreexplotación son perfectamente palpables, y los habitantes de la ciudad las viven directamente día a día. Si no lo cree, aquí van 5 razones que explican por qué la sobreexplotación del acuífero debiera preocuparlo desde ya:

1. Como la naturaleza no puede recargar toda el agua que se le extrae, la ciudad comienza a hundirse. Así, expertos han calculado que el nivel del suelo en las áreas centrales ha bajado la friolera de 12,5 metros desde su fundación en el siglo XVI. Tan sólo en el siglo pasado, cuando el problema se agudizó, la ciudad bajó en promedio 7,5 centímetros al año. Sin embargo, en algunas áreas, como la zona del Aeropuerto, el fenómeno es incluso más dramático, llegando a descensos que incluso superan los 15 centímetros al año. Las que más sufren esto son las estructuras de los edificios, puesto que los hundimientos no son parejos, tal como se puede apreciar fácilmente en muchos de los edificios del Centro Histórico, como la Catedral o el Palacio Nacional, que presentan fuertes inclinaciones observables a simple vista. Los hundimientos diferenciales producen esfuerzos de corte en las estructuras, las cuales pueden quedar en extremo
debilitadas, siendo ésta una de las causas que explican los devastadores efectos que causan los temblores en esta ciudad.

2. Tal como bien lo explica Jorge Legorreta en "El Hundimiento de la Ciudad", los hundimientos también han afectado al Gran Canal, que es el encargado de drenar la mayor parte del agua de las áreas urbanas. Así se ha producido una gran diferencia de altura entre la ciudad y el canal, cuyo nivel es hasta 8 metros superior al de los sectores a desaguar. Además, los hundimientos han afectado la pendiente del propio canal, que originalmente era de 16 centímetros por kilómetro. Ya en 1951 se había reducido a 11 centímetros por kilómetro, y hoy en día esa pendiente es incluso negativa en algunas partes, lo que causa que las aguas se devuelvan hacia los sectores urbanos de origen. El problema se ha solucionado parcialmente mediante el entubamiento del canal y la instalación de un poderoso sistema de bombeo a lo largo de la ciudad. Sin embargo, el problema persiste, siendo comunes los anegamientos en diversas áreas durante la época de lluvias.

3. Relacionado con lo anterior, los hundimientos diferenciales producen la fractura de todo tipo de tuberías subterráneas, que derraman sus líquidos en el subsuelo y en los mantos freáticos superficiales. En el caso de las tuberías de agua potable, esto se traduce en una pérdida estimada por la Comisión Nacional del Agua de un 37,5% del agua potable conducida, equivalentes a más de 2.300 millones de litros al día.[i] Para entender la real magnitud del problema, esta cifra es más de lo que consume diariamente toda la población de Holanda. Más grave aún es lo que pasa con las tuberías de drenaje y oleoductos, cuyas fracturas ocasionan el derrame de aguas negras e hidrocarburos que no sólo contaminan el subsuelo y las napas freáticas, sino que además constituyen un importante peligro para la población por la posibilidad de explosiones e incendios en el caso de los hidrocarburos.

4. La sobreexplotación de los recursos hídricos ha producido grietas en la superficie, las que sumadas a las fallas geológicas presentes en la ciudad constituyen un peligro real para la población. Así, sólo en Iztapalapa se calcula que hay alrededor de 200 grietas, las cuales en cualquier momento pueden profundizarse y literalmente "tragar" todo lo que está sobre ellas.

5. La construcción de toda la infraestructura requerida para resolver los problemas mencionados con anterioridad ha derivado en un aumento constante del costo para proveer de agua potable a la ciudad de México. Así, el costo de producir un metro cúbico en esta ciudad es de alrededor de 8 pesos, uno de los más altos de México. Sin embargo, el precio es altamente subsidiado, con lo cual los habitantes no pagan más allá de un 25% del costo real de producción[ii]. El 75% restante debe ser solventado por el Estado, que así ve disminuidos los recursos que podrían ser utilizados con otros fines. En términos simples, la construcción de pozos más profundos significa menos escuelas, menos hospitales, menos parques, etc.

Como se puede ver, la sobreexplotación del agua subterránea tiene consecuencias graves de las que toda la población puede ser víctima. Está en la misma ciudadanía y en sus autoridades encontrar el remedio para esta situación, ya sea encontrando nuevas fuentes de abastecimiento que alivien la carga a los mantos subterráneos, o promoviendo políticas orientadas a una significativa reducción del consumo de agua en la ciudad.

[i] En "Sugiere CNA duplicar el precio del agua". En El Universal, 16 de marzo de 2006

[ii] Gobierno del Distrito Federal, Departamento del Medioambiente, "Políticas de aprovechamiento y uso del recurso agua", mayo de 2005

1 comentario:

Arturo dijo...

Hola Aurora

De acuerdo a las cifras de agua potable utilizada en el valle de Mexico: 72% de pozos, 28% Cutzamala, etc .
Cual es tu fuente?
Gracias
Arturo
a.arturo1309@gmail.com

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